domingo, 23 de marzo de 2008

Ángeles en el camino.

Peligroso es tropezar con algo positivo cuando todo es tan oscuro, un día puede convertirse en un año si no se halla al menos un brillo para poder disfrutar de pequeños instantes.
El camino era rocoso, parecía estar desierto, sólo caminaba con mi interior sin darme cuenta que alguien me observaba y cuidaba mis inclinaciones.
Muchos quisieron hacerme sentir que me acompañaban, pero frente a mis pupilas, nadie, sólo sombras que desmenuzaban el pasado y entristecían mi nueva pisada.
Cuando logré elevar mi cabeza, creí escuchar voces, mis oídos estaban obstruidos, pero aún así mis ojos trataron de leer sus labios. Los días siguieron pasando como agua que se escurre sin intención de ser recogida.
Y aprendiendo a seguir sin motivos, un día pude verlos, un día los sentí conmigo y supieron darle a mis horas ese brillo que ansiaban. Convirtieron en algo asombroso esos días que nadie se atreve a compartir con el otro, estuvieron ahí para callar, acompañaron mi risa cuando lograron que asomara, secaron con dulzura cada una de mis lágrimas y supieron decir las palabras justas en el momento que más lo necesitaba.
Sin dudar que se tratara de ángeles, me resigne a perderlos, traté de congelar cada momento e intente dormir, definitivamente no estarían al amanecer. Pero para mi sorpresa, cuando el sol nuevamente asomó tímidamente su calor, ahí estaban de nuevo. Parpadeo tras parpadeo la imagen seguía intacta, y así siguieron mis días, los cuales no puedo definirlos como un eterno sueño porque nada tendría mucho sentido. Sentirlos tan cerca y verlos día a día alimenta mi alma. Y definitivamente si esto es sólo un sueño, prefiero quedarme en él, porque no estoy dispuesta a perderlos.
--------Cuando intento contarles a ustedes lo importante que son en mi vida, todas las palabras se convierten en una gota en medio del océano. Simplemente GRACIAS, y si me permiten un último pedido: no me abandonen. Los quiero Mucho.--------