sábado, 5 de abril de 2008

Lento calendario

El día que anhelo con tantas ganas se encuentra en la palma de mi mano, y aunque mi puño se cierre y las uñas parezcan herirme, impunemente se desliza sin rumbo como una pluma conducida por el viento. La mañana propone un hermoso día, y aunque desee disfrutarlo, la inseguridad me empapa como tantos días de mi vida. ¿Cómo seguir el resto de las horas sin encontrarte?
Y las horas desfilan y el día soberbio se filtra sin dejarse disfrutar, porque mi mente sigue ahí, pendiente de tus movimientos e imaginando tus pensamientos. Curiosamente aferrada a esas pocas horas de perfección.
Ordenando los mismos rincones vacíos, tu sombra parece perseguir mis deseos e intenta alentar mis pasos, sin más promesas que mis ganas y sin más posibilidades que adelantar dos días el calendario para poder encontrarte.
Y me sorprende un nuevo amanecer, obligándome a enfrentar ese día tan particular de cada semana, ese día de descanso que le da escasa paz a mi mente, ese día obtuso y tosco, ese día que deseo que vuele para que no consiga endurecer mi soledad.
Y sin sorpresas, sin motivos, sin alegrías, sin nada que contar mañana, debo cerrar mis ojos para empezar esa nueva semana que me inunda con sabrosa incertidumbre y le da un brillo particular a mis ojos cuando por pura casualidad logras acercarte estando tan lejos de mi lado.

-----Principito, hoy estamos tan cerca hasta cuando estamos lejos, hoy puedo encontrarte en mis pensamientos y llevarte en mis sueños cuando la distancia nos sorprende, hoy le pido al calendario que no avance para poder disfrutarte cada segundo. 31/01/09-----