Difícil es explicar quién fui, quién soy y quién quiero ser…
A medida que el tiempo pasó, fui dejando lejos a la persona que reía enérgicamente, que hacía reír al resto como un payaso en plena función, convirtiendo mis días en una rutina que me brindaba absoluta seguridad, me saturé de proyectos y con mucha fuerza intenté resolverlo todo, pero lo curioso es que “no hay persona que sea capaz de resolverlo todo”, y no quise entenderlo, no pude aceptarlo.
Salté cualquier precipicio que se me antepuso, atropellé cualquier momento doloroso dejando inmutable a mi imagen, corrí cuando creí que mi paciencia se colmaba y supe detenerme cuando sentí que algo quedaba detrás de mí. Imaginé una caricia y la compañía pareció entibiar mis días, me aferré a una ilusión, mi familia fue mi gran ilusión..., y seguí anhelando mi sueño con los ojos empapados de lágrimas y el corazón vacío de amor.
Cuando sentí que lo tenía todo, miré a mi alrededor y descubrí que había perdido más que lo que había alcanzado, y que muchos años se escaparon olvidándome.
Una tarde me encontré vacía, despreciada, traicionada y asombrosamente, abandonada.
Descubrí la soledad, la verdadera soledad que me acompañaba desde hacía mucho tiempo sin que yo la notara conmigo.
Sin más que seguir adelante, limpié mis penas como pude e intenté volver a ser aquella persona que fue feliz, aquella persona que se sentía amada, aquella persona que sabía reír…
Hoy es imposible recuperar el tiempo que se fue, o querer retener aquello que se anheló. Hoy es inútil tratar de buscar a los que ya no están, porque entendí que siempre hay una buena razón para partir.
Esa noche me sentí tan cerca…, esa noche que mi gente, mi verdadera gente, me demostró que aquella que fui podía regresar, esa misma noche pude demostrarles que realmente acá estaba, para volver a ser la misma que sabe reír.
----Porque sin ustedes no hubiese podido, porque sin ustedes nunca hubiese podido volver… ¡Gracias por la noche increíble!, brindo por muchas noches más----