Un ring tonto glorificó mi mano, pero no era mío, sino de ella, quien sabe...
Más fuego que intentaba imponer pánico, yo lo cruzaba como si no quemara, aunque aún puedo sentir el calor que me producía.
Y ellos me obligaban a decidir algo que no estaba dispuesta, basta por favor... supliqué arrodillada, y la lluvia... otra tormenta logró desarticularme, desde los ojos hasta los pies.
Detrás de aquel árbol se asomaba, me observaba desde hace años sin que yo lo haya notado antes... ¿años? Ese ruido duró muchos años...
Me acerqué porque mi recorrido me llevó, no porque haya querido llegar, aunque no recuerdo cual era mi recorrido...
“Déjame que te diga que lo maravilloso vive en tus ojos”, eso no era ruido... pero no quise entender que era la destinataria.
Suplique un abrazo que nunca me abrigo ni intento secar mis pies.
Cuantas palabras se escapan cuando nos damos cuenta que “para siempre, es demasiado tiempo”.
En ausencia de ese todo que tanto necesitaba, una mano se extendió para explicarme que aún había vida en este planeta, y ahuyentando el ruido pude entender que los ojos pueden ver sólo si están dispuestos a mirar.
----- Te ruego que me ayudes a borrar mi memoria, y junto a tu sonrisa se escuchó... si estás dispuesta, acompañame que podemos intentarlo... -----