domingo, 19 de octubre de 2008

Una Vida


Una mañana vacía despertó antes que el sol, y esperando que sus ojitos dulces intentaran atraparme, todo fue nada… y una vez más la soledad conmigo.
Sus manitos dulces no acariciaron mi cara, aunque su voz, aún parecía escucharse en el aire, muchas lágrimas inundaron mi sonrisa opaca.
Cuando te vi llegar, mi cuerpo cobró vida, es imposible mirar si tus ojos no me miran, es difícil seguir si tu abracito no me abriga.
Con tu dulzura dibujaste mi sonrisa, aunque mi soledad no se aleja de aquella mirada que tanto extraña… de aquellos brazos que tanto necesita.

-----“Estamos solos otra vez o siempre, como en el principio”.-----