miércoles, 29 de octubre de 2008

Mi Llanto

Estuve buscando en mi arca interior,
la que guarda en mí los recuerdos,
Estuve mirando el niño que fui,
aquel que soñaba despierto.

Trajín de la vida me trajo hasta aquí
de tanto correr nunca vi,
que estaba llorando el niño que fui
que siempre me habló y nunca oí.

Dónde han quedado los sueños?
En que ruta los perdí?
Quien ha cerrado las puertas
que me llevan a mi jardín?

Donde han quedado los sueños?
pregunto al niño que fui,
Quizás él tenga la llave
del cofre que no puedo abrir.

Estuve buscando en mi arca interior
en un rincón lo encontré,
corriendo a abrazarme llegó
y me dijo porque te alejaste de mi?,
te pido perdón contesté,
Estaba tratando de huir,
de ser lo que todos querian de mí,
Así fui olvidando quien fui.

Dónde han quedado los sueños?
En que ruta los perdí?
Quien ha cerrado las puertas
que me llevan a mi jardín?

Donde han quedado los sueños?
Pregunto al niño que fui,
Quizás él tenga la llave,
del cofre que no puedo abrir.

El Niño Que Fui de Nelson John

domingo, 19 de octubre de 2008

Una Vida


Una mañana vacía despertó antes que el sol, y esperando que sus ojitos dulces intentaran atraparme, todo fue nada… y una vez más la soledad conmigo.
Sus manitos dulces no acariciaron mi cara, aunque su voz, aún parecía escucharse en el aire, muchas lágrimas inundaron mi sonrisa opaca.
Cuando te vi llegar, mi cuerpo cobró vida, es imposible mirar si tus ojos no me miran, es difícil seguir si tu abracito no me abriga.
Con tu dulzura dibujaste mi sonrisa, aunque mi soledad no se aleja de aquella mirada que tanto extraña… de aquellos brazos que tanto necesita.

-----“Estamos solos otra vez o siempre, como en el principio”.-----


miércoles, 15 de octubre de 2008

Una necesidad

Mi abrazo gritaba la necesidad de verte, lo que te extrañaba, lo que te quería. Sentía que nada podían ocultar mis manos tímidas sobre tu espalda o la desarticulación de mi cuerpo ante tus caricias.
Cada mirada era una de mis confesiones, me sentía desnuda frente a tus ojos mientras los míos viajaban en aquel mundo que día a día me iba imaginando.
Sentirte respirar en mi oído adormecía mi respiración, era la calma que desesperaba mi corazón.
Cuando tu mano buscaba la mía, cuando las mías enloquecían al sentir la piel fundirse ante cada roce… sentía que volaba en un paraíso de ensueños.
Y cada beso sobre mi mejilla, era una nueva aventura en un inesperado oasis.
Aquella tarde mi mirada viajaba como tantos otros días, buscando anclar en tus ojos aquella duda. Con miedo de gigantes y coraje adolescente, dibuje mi pensamiento.
Aminoré la marcha de mi viaje, te miré, te pregunte y esperé…
Tuve miedo de sentir…de sentirte tanto.