domingo, 14 de septiembre de 2008

Vacío

La sangre se derrama sin advertencia, detrás de nuestros cristales, desde la base de nuestras ansias.
La sonrisa puede mutilar astutos viajantes, extender momentos, anhelar estados.
La frescura de un deseo puede aplacar nuestras esperanzas, avivar nuestros miedos, desviarnos.
Un sueño puede latir infinitamente, aunque el impulso puede no sorprendernos nunca.
Podemos enseñar cada uno de nuestros trucos, podemos lograr que la magia termine.
¿Cuándo quedan saldadas nuestras deudas? ¿Cuántas noches cuestan nuestros días?

-----"Estamos como parados en el vano de una puerta: de un lado, se ven todas las palabras que nos suenan a poco; del otro, aquellas que nos dan tanto miedo".-----