Cuando un beso promete un minuto más y la dulzura brota del interior sin haber sido convocada, el miedo traiciona y la noche queda incompleta.
Cuando soñamos más que lo que merecemos, cuando no pedimos lo que necesitamos y cuando no aceptamos lo que queremos, perdemos derecho al boleto de regreso.
Cuando un perfume se degusta a la mañana siguiente y las imágenes vuelven una y otra vez a los ojos, la realidad nos canta el silencio que nunca hubiésemos querido encontrar.
Cuando dudamos y queremos, cuando entregamos sin medir respuesta, cuando nos sorprende la ingrata indiferencia, el corazón vuelve a cerrarse por muchos inviernos.
Cuando no entendemos en que fallamos, cuando una pregunta queda latente, cuando el mundo de sueños vuelve a ser el elegido, debemos abrazar al viento para que nuestros ojos puedan volver a brillar mirando otro cielo.