Hoy queda tiempo para recordar, para sonreír, para disfrutar, las lágrimas confundidas entre orgullo y tristeza se evaporan en cada charla, en cada caminata, en cada mate compartido, en cada mañana, en cada enojo, en cada mediodía, en cada mirada, en cada freno ante la ira desmesurada del otro frente a las cotidianas injusticias.
Cómo olvidar que estuviste ahí, bien cerca, en el momento más triste de mi vida, cómo olvidar que estuviste levantándome ante cada tropiezo, callando cuando lo necesitaba o simplemente cuando la respuesta era obvia; cómo no volver a cantar las canciones que supimos compartir huyendo de la locura diaria.
Cuántas vueltas da esta vida… quién hubiera dicho que tenías que cruzarte para dejar una huella tan firme en mis días.
Nuevas caras nos sorprenderán, nuevos días nos alejarán, nuevos problemas nos atormentarán, nuevas emociones nos unirán… porque me niego a despedirme, porque no permitiré que te alejes, porque intentaré alertarte si te siento distante, porque te voy a necesitar en mis días largos y porque aunque no lo creas, siento que una parte de mí quedará vacía cuando me falten tus fuerzas…
Nunca despediré al recuerdo, al afecto, a cada sonrisa que logró que el estomago se endurezca y los minutos se disfruten olvidando nuestras miserias. Esas mismas sonrisas las guardaré como aquello más preciado, para poder revivirlas con el pensamiento.
Porque fuiste el merecido protagonista de varios escritos, porque supiste ganártelos, porque te mereces el más feliz “hasta luego”, con la misma sonrisa que muchas veces, sólo vos supiste robarme, te abrazo y te pido que nunca me digas adiós.
“Las nubes nunca se detienen, nunca toman forma, nunca se conmueven; y arriba están las nubes con todo su silencio, y parece que hoy, lloverá. Una vez pensaste que existen palabras precisas en cada momento… Mira las nubes y verás que el cielo sólo hace preguntas todo el tiempo”.
Cómo olvidar que estuviste ahí, bien cerca, en el momento más triste de mi vida, cómo olvidar que estuviste levantándome ante cada tropiezo, callando cuando lo necesitaba o simplemente cuando la respuesta era obvia; cómo no volver a cantar las canciones que supimos compartir huyendo de la locura diaria.
Cuántas vueltas da esta vida… quién hubiera dicho que tenías que cruzarte para dejar una huella tan firme en mis días.
Nuevas caras nos sorprenderán, nuevos días nos alejarán, nuevos problemas nos atormentarán, nuevas emociones nos unirán… porque me niego a despedirme, porque no permitiré que te alejes, porque intentaré alertarte si te siento distante, porque te voy a necesitar en mis días largos y porque aunque no lo creas, siento que una parte de mí quedará vacía cuando me falten tus fuerzas…
Nunca despediré al recuerdo, al afecto, a cada sonrisa que logró que el estomago se endurezca y los minutos se disfruten olvidando nuestras miserias. Esas mismas sonrisas las guardaré como aquello más preciado, para poder revivirlas con el pensamiento.
Porque fuiste el merecido protagonista de varios escritos, porque supiste ganártelos, porque te mereces el más feliz “hasta luego”, con la misma sonrisa que muchas veces, sólo vos supiste robarme, te abrazo y te pido que nunca me digas adiós.
“Las nubes nunca se detienen, nunca toman forma, nunca se conmueven; y arriba están las nubes con todo su silencio, y parece que hoy, lloverá. Una vez pensaste que existen palabras precisas en cada momento… Mira las nubes y verás que el cielo sólo hace preguntas todo el tiempo”.
Mirando las nubes siempre podré recordar cada momento, mirando las nubes siempre podré recordarte junto a aquella melodía que supo llenar una noche oscura.