sábado, 24 de mayo de 2008

Ustedes lo lograron

Muchos años se esfuman en el tiempo… muchos aromas no se vuelven a percibir con el mismo deleite, muchos abrazos quedan escondidos en alguna caja que nadie se atreve a volver a abrir…
Vamos por la vida recolectando momentos, guardando cada una de las miradas que nos hicieron brillar, aquellas palabras que nuestros oídos no pueden olvidar y a esas personas que no queremos dejar escapar.
Una noche, como tantas de aquellos días, caminaba por aquel pasillo oscuro; a mi derecha puertas, muchas puertas que me conducían a lugares que no debía volver a entrar. Con el alma quebrada tuve que cerrarlas, simplemente para poder llegar al final de aquel túnel; si no lo hacía, nunca hubiese encontrado algo de claridad.
Cuando el cielo volvió a mostrarme que la inmensidad pasaba por mis ojos y no por los ojos de los demás, cuando creí que estaba lista para ese abrazo que tanto necesitaba… en ese momento fue cuando con temor abrí una puerta, sin saber si ustedes estarían del otro lado, sin saber si me seguían esperando.
Para mi sorpresa, ahí estaban, con la misma sonrisa de siempre y los brazos extendidos para regalarme una noche.
Mientras trataba de pensar en nada, el timbre sonó y los nervios se multiplicaron, intenté ser natural, pero no creo que lo haya logrado, era inmensa la alegría que quería disimular…
Todo fue muy serio al principio, todo muy ordenado, mientras revolvía esa olla que no necesitaba ser revuelta, los minutos volaban y yo cada vez más feliz.
Un poco de juego, la torta en la heladera, un poco de palabras y la mesa estaba lista para comenzar.
La música que volaba, los relatos sabrosos, los miedos que nos atormentaban, los deseos que dibujaban una sonrisa en nuestra cara, el “no me vio” que endureció el estomago, cada uno de los cigarros, que fueron muchos; la bebida prohibida pero dulce, el encierro en la cocina a media luz, la torta con mate tapado, los chistes, la ironía, el celular que nadie atendía, las fotos que mostraban encías, los mensajes subliminales, los monólogos, las lagrimas que corrían por dentro… imposible enumerar cada momento… imposible relatar como mi alma volvió a tener vida a medida que el tiempo fue corriendo.
Y sin darnos cuenta nos sorprendió el amanecer, y la noche se nos había escapado dejando muchas cosas, muchísimas.
Cómo explicarles que el reencuentro fue mucho más que lo que pude haber soñado, cómo explicarles que los sentí tan míos como el primer día. Entendí que muchas veces hay que perder algunas cosas para poder disfrutar otras.
Porque supieron sentirme desde lejos, porque lograron entenderme, porque quisieron esperarme, porque no me equivoque al mirarlos, porque son mi familia elegida, porque no quiero sentirlos lejos nunca más, porque los necesito conmigo para siempre, porque quiero que sean felices, porque son ustedes los que me regalaron a mi esa hermosa noche que nunca podré olvidar, por todo esto y lo que se me olvida escribir, les prometo que nunca más los alejaré de mis días, y les pido que nunca dejen de abrazar con el alma cada uno de nuestros días.

viernes, 23 de mayo de 2008

Aunque el protagonista no quiera llorar


Hoy queda tiempo para recordar, para sonreír, para disfrutar, las lágrimas confundidas entre orgullo y tristeza se evaporan en cada charla, en cada caminata, en cada mate compartido, en cada mañana, en cada enojo, en cada mediodía, en cada mirada, en cada freno ante la ira desmesurada del otro frente a las cotidianas injusticias.
Cómo olvidar que estuviste ahí, bien cerca, en el momento más triste de mi vida, cómo olvidar que estuviste levantándome ante cada tropiezo, callando cuando lo necesitaba o simplemente cuando la respuesta era obvia; cómo no volver a cantar las canciones que supimos compartir huyendo de la locura diaria.
Cuántas vueltas da esta vida… quién hubiera dicho que tenías que cruzarte para dejar una huella tan firme en mis días.
Nuevas caras nos sorprenderán, nuevos días nos alejarán, nuevos problemas nos atormentarán, nuevas emociones nos unirán… porque me niego a despedirme, porque no permitiré que te alejes, porque intentaré alertarte si te siento distante, porque te voy a necesitar en mis días largos y porque aunque no lo creas, siento que una parte de mí quedará vacía cuando me falten tus fuerzas…
Nunca despediré al recuerdo, al afecto, a cada sonrisa que logró que el estomago se endurezca y los minutos se disfruten olvidando nuestras miserias. Esas mismas sonrisas las guardaré como aquello más preciado, para poder revivirlas con el pensamiento.
Porque fuiste el merecido protagonista de varios escritos, porque supiste ganártelos, porque te mereces el más feliz “hasta luego”, con la misma sonrisa que muchas veces, sólo vos supiste robarme, te abrazo y te pido que nunca me digas adiós.
“Las nubes nunca se detienen, nunca toman forma, nunca se conmueven; y arriba están las nubes con todo su silencio, y parece que hoy, lloverá. Una vez pensaste que existen palabras precisas en cada momento… Mira las nubes y verás que el cielo sólo hace preguntas todo el tiempo”.
Mirando las nubes siempre podré recordar cada momento, mirando las nubes siempre podré recordarte junto a aquella melodía que supo llenar una noche oscura.

domingo, 11 de mayo de 2008

Un día distinto

Aunque estos días de incertidumbre sean muy conocidos en mis últimos meses, hoy no se aún explicar como se viven, el desorden y el desconocimiento se aferran a mi miedo y es justamente cuando empiezo a buscar alternativas.
Sin más calles que las recorridas, me encuentro necesitando algo que me devuelva vida, algo que me diga que soy útil para mis días.
Un día tan igual a cualquiera, de esos que no cantan las canciones que mis oídos quieren sentir, lo miré y no pude encontrar nada en sus ojos, ellos ya no quieren que yo entienda su mensaje, y aunque no deje de mostrarme que ahí está, lo siento tan lejos como a mi felicidad.
Terminando la primera parte de mi día, prendo un cigarro y me dirijo al subte que me conduce a la primera alternativa que surgió por casualidad, curiosamente él me acompaña en ese recorrido tan desconocido y una vez más sin quererlo su presencia me brinda la confianza y la compañía que necesito. Unos cuantos minutos juntos, risas, palabras y un mapa.
Nos despedimos, no podía seguir acompañando mis pasos, su recorrido era otro, un recorrido que me conduce a una vida que no me corresponde.
Camine y camine, un mensaje de aliento consiguió que no regalara mi sonrisa a nadie, y me sentí acompañada una vez más. ¿Por qué será que la soledad no quiere ser mi fiel compañera?
Creí estar cerca del lugar que buscaba, me detuve por un café donde para ironizar mis días, asombrosamente le pedí al mozo una lágrima.
Revolviendo una y otra vez esa taza, la espera no me dejaba disolver el miedo y la incertidumbre que me generaba el instante que seguía.
Sorbo a sorbo, degustaba esa interesante sensación que sentía tan nueva como ese nuevo camino que estaba eligiendo. Los autos pasaban rápidamente por detrás del vidrio y se conducían a un lugar desconocido, tan desconocido como esas calles para mí.
Mientras mi pluma se deslizaba, los minutos pasaban lentamente y mi ansiedad parecía devorarme impunemente.
La masita que no quise comer, el dinero que se fue con esa lágrima, y lo que no sabía… lo que venía, nadie me dijo como seguían mis horas.
No había más tiempo, tenía que llegar y enfrentarlo. En pocos minutos mi vida fue otra al menos por tres horas.

martes, 6 de mayo de 2008

Aunque no estas.

Desperté y el silencio supo a ti
y al abrir la ventana supe más
supe que la mañana se podía recortar
para enviarla en un sobre a donde sueles despertar
qué maneras extrañas tengo para recordar.

Desperté y respirando comprendí
que detrás de un milagro vienes tú
hace tantos inviernos que no puedo rescatar
al adiós que en el tiempo nos partió por la mitad
tú del brazo el viento y yo mirándote volar.

Qué maravilla es poder sentirte aunque no estás
siempre supe que en el viento te podías quedar.

Las historias hermosas son así
nos prometen de lejos ser verdad
le pedimos al tiempo que les traiga por acá
y al final en un sueño suelen ser casualidad
a la vuelta del corazón volvemos a empezar.

Como nube la dicha nos llovió
sin saber hasta donde caminar
y a tu mundo pequeño le inventaba una canción
delicada y perfecta como alma de caracol
tú dormiste y la luz después del día nos cegó.

Alejandro Filio